“De lejos le observe marcharse al caer la tarde y logré entender así como tener la certeza de que el amor que nace bajo la realidad de defectos y virtudes es el mas leal y eterno que uno puede tener, y que pese a que muchos amores se presentan tan grandes y verdaderos así como únicos, ese extraño amor que desarrollaste por aquella persona a la que conoces demasiado bien como para decidir alejarte de la misma, jamás cambia.”
Como mujeres siempre sabemos cosas… intuimos con frecuencia, es parte de nuestra naturaleza y la mayoría de las veces nuestra intuición es acertada, podemos predecir acontecimientos, “hoy le encontraré”, “hoy me llamará”, “aún no me lo ha dicho, pero sé que me ama”, cuando estas predicciones se concretan nuestra felicidad es tan grande que no logramos disimular. Tras ciertos silencios, el tono de la voz algo diferente a lo habitual y el sutil y siempre certero lenguaje corporal sabemos que viene aquella esperada frase o aquel beso sin palabras, como la frase en la canción “Las de la intuición”, _“tengo el presentimiento de que empieza la acción, y las mujeres somos las de la intuición”_.
No caben las palabras cuando sientes cerca a aquella persona pues pierden el sentido o simplemente escapan a tu mente entre tanta información sensorial que llega; en un segundo se puede leer el corazón.
Pero si fuimos capaces intuir su sentir cada ves que tocó nuestra piel, si pudimos leer hasta la partícula mas pequeña de su ser, cómo es que de pronto le perdimos la huella y sentimos como si habláramos diferentes idiomas como si jamás nos hubiésemos conocido. De pronto nuestro don de la intuición nos abandona y en el amor nos vamos a negro, solo logramos sentir nuestra propia pena, no nos conectamos pues nos han cerrado la puerta, le dejamos de importar y quien nos hizo sentir feliz ahora nos causa dolor, y nos duele darnos cuenta que le queremos a pesar de que nos hace sufrir una y otra vez, pero no hay tortura que dure cien años ni tonto que la aguante, e aquí que viene la frase interesante de la canción “La tortura”, _“no solo de pan vive el hombre y no de excusas vivo yo”_, lo que nos lleva a dejarle y tomar la vereda opuesta a su andar.
Pero esta decisión no tendría sentido si fuera una pena como tantas; alguien nos hizo sufrir y le odiaremos por el resto de la existencia, si fuera así, sería algo lógico abandonarle e irrelevante, pero este amor es diferente es perfecto en su estructura el problema es que se convirtió en una paradoja al no tener destino posible, quedará colgado en el tiempo, perdido en los años de juventud, como la eterna tortura de un amor que no sabe morir y que tiende a resurgir al mas breve contacto con aquella persona, no para quedarse con ella sino solo para de alguna forma reafirmarle que pese a todo, el amor que se le tuvo nunca a muerto.
Para los que encuentren esto un tanto patético les diré que amar así es algo raro en este mundo donde escasea la nobleza y el amor verdadero, y quizás por eso; motivo de inspiración de poetas y cantantes.