miércoles, 16 de abril de 2008


KEMENTARIS
CUANDO EL PERDÓN NO ES OLVIDO
Mientras ella relataba paso a paso la conversación en donde había quedado al descubierto el engaño yo mantenía silencio lo que básicamente es raro, sin embargo era necesario pues en situaciones como estas para que los hombres sepan las mujeres manifestamos nuestro instinto básico de creernos sicólogas, concejeras, vengadoras extremadamente solidarias y cosas por el estilo y por lo general en una primera etapa puede llevar a errores pues al ser demasiado emocionales y apasionadas erramos el blanco al aconsejar con cierta rapidez. Mi silencio era porque razonaba mientras ella hablaba, que en estos hechos, en ocasiones es bueno pensar como hombres.
Para quienes hayan discutido fuertemente de cuestiones emocionales con un hombre recordaran que ellos abordan en ocasiones estos temas con una frialdad y de forma tan pragmática que por un momento nos hacen pensar que somos unas exageradas o que si fuimos engañadas somos las culpables de ello, a raíz de ese razonamiento tan fríamente expuesto, muchas llegan a sentir la necesidad de pedir perdón por la infidelidad de ellos.
La cuestión como la verían los hombres sería así de simple, “lo perdona o no lo perdona” es a la misma pregunta que llegamos nosotras pero después de tres horas de especulaciones e ideas que parten con la impronta que dice así: “en una infidelidad la culpa es compartida”.
La mayoría de los hombres se apoyan en esta frase anteriormente citada para excusar una infidelidad, siempre y cuando no sean ellos la victima de una.
El ser desleal y por defecto infiel no tiene causa aparente salvo dos palabras propias de la especie humana orgullo y egoísmo, porque quien tropieza y daña a otro pide perdón por su actuar no culpa a otro por su error porque ama de verdad y desea enmendar el dolor causado, pero sí culpa a otro, cuando le dominan el orgullo y el egoísmo.
Todo gusto se paga en este mundo y en cuanto a infidelidad no hay cuentas bipersonales, por qué tendrían que pagar dos por el gusto que se dio uno?.
Sentirse amado, querido o deseado sigue siendo un lujo que pocos pueden darse en este mundo. Todo lujo sale caro.
Pero volvamos al caso puntual que inicia esta crónica. Tras oír una montaña de consejos y argumentos pensé y pedí un espacio para hacer una pregunta que fue la siguiente_” ¿en algún momento tras todas las conversaciones que con él has tenido, te ha pedido perdón por haberte sido infiel?”_. La respuesta tras unos segundos de recordar y pensar fue NO. Entonces hice otra pregunta, _”¿Cómo vas a perdonar a alguien que no te ha pedido perdón?”_ ,no respondió.
La cuestión es la siguiente, difícilmente la frase “por favor perdóname” se va a hacer audible, si no ocurrió en el instante en que se descubrió el engaño ya no será, pero quien ama la hará audible en su corazón y simplemente perdonará
Si bien el perdón se asocia con “el borrón y cuenta nueva”, como toda cosa que se quiebra y se juntan sus pedazos y se pegan, jamás vuelve a ser igual, lo mismo pasa con un matrimonio victima de una infidelidad jamás vuelve a ser lo mismo por eso al momento de perdonar se debe estar muy seguro y no olvidar el inicio del juego de infidelidad pues si uno olvida del todo, seguramente lo que pasó una vez volverá a pasar.
Para quienes han sido defraudados victimas de una infidelidad aprovechen aquel instante en que tiene “el sartén por el mango”. Allí está la puerta frente a ustedes, la oportunidad de una nueva vida, cambiar el curso de su historia, tomen su tiempo pues una oportunidad como ésta, de tener en su mano el destino de dos o quien sabe mas personas no es algo que se presente muy a menudo, es mas, no tienten la paciencia de nadie, pues el orgullo y el egoísmo que todos arrastramos puede llevarnos de victimas a victimarios.
Si desean no volver a sufrir, recuerden, el perdón no es olvido. KEMENTARIS